Apple ha decidido llevar a los tribunales a OpenAI. La compañía acusa formalmente a la creadora de ChatGPT de haber orquestado una campaña para robar secretos comerciales relacionados con sus futuros dispositivos, en una demanda que destapa una de las rivalidades más tensas de la industria tecnológica en 2026.
La demanda, presentada ante el Tribunal de Distrito del Norte de California, acusa a OpenAI de apropiación indebida de secretos comerciales e incumplimiento de contrato. Según el escrito, más de 400 exempleados de Apple trabajan actualmente en OpenAI, y varios de ellos habrían utilizado su conocimiento interno para acelerar el desarrollo del primer dispositivo de hardware de la compañía de Sam Altman, pensado para competir directamente con el iPhone.
Un jefe de hardware que vino de Apple, en el centro de la demanda
Uno de los nombres que más peso tiene en el caso es Tang Tan, actual director de hardware de OpenAI y, durante más de dos décadas, vicepresidente de diseño de producto en Apple, donde participó directamente en el desarrollo del iPhone y el Apple Watch. Apple sostiene que Tan utilizó información confidencial durante procesos de contratación, llegando incluso a pedir a candidatos que llevaran componentes de Apple a sus entrevistas.
La demanda también señala a Chang Liu, exingeniero de hardware del iPhone que se incorporó a OpenAI en enero de este año. Según el expediente judicial, Liu accedió y descargó decenas de archivos confidenciales sobre productos no lanzados, presentaciones de ingeniería y especificaciones técnicas antes de dejar la empresa, y no devolvió su ordenador de trabajo.
“OpenAI ha estado robando secretos comerciales e información confidencial de Apple a todos los niveles, desde su personal técnico hasta su director de hardware”, sostiene Apple en la demanda.
El proyecto que ha encendido la mecha: un rival del iPhone
Detrás de la tensión está io Products, la startup de hardware cofundada por Jony Ive, histórico jefe de diseño de Apple, que OpenAI adquirió el año pasado por unos 6.500 millones de dólares. El objetivo del proyecto es desarrollar un dispositivo de consumo pensado en torno a la inteligencia artificial, y Apple sostiene que su desarrollo se ha apoyado en información que nunca debió salir de Cupertino, incluyendo una técnica de acabado de metales que, según la demanda, un proveedor aplicó creyendo erróneamente que contaba con permiso de Apple para usarla.
Apple no busca solo una compensación económica. La demanda solicita que OpenAI deje de utilizar cualquier información de su propiedad, destruya el material presuntamente obtenido y, si ya forma parte del desarrollo del dispositivo, lo rediseñe para eliminar cualquier tecnología derivada de esos secretos. Apple cita un precedente propio: en un caso similar contra la startup de chips Rivos, logró que la compañía modificara su tecnología de procesadores, lo que demuestra que este tipo de medidas cautelares son perfectamente viables en los tribunales estadounidenses.
Qué pasa ahora con el dispositivo de OpenAI
OpenAI planeaba anunciar su primer dispositivo de hardware este mismo año, con un lanzamiento previsto para 2027. Aunque la demanda no detiene el proyecto de forma automática, sí está teniendo un efecto de facto: fuentes cercanas a la compañía señalan que el litigio ha ralentizado las revisiones legales, los controles de cumplimiento interno y el propio ritmo de ingeniería, en un momento en que OpenAI también prepara una posible salida a bolsa valorada en cientos de miles de millones de dólares.
Por su parte, OpenAI ha negado cualquier irregularidad. Un portavoz de la compañía aseguró que no tienen ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas y que su prioridad sigue siendo desarrollar tecnología propia. La compañía de ChatGPT no ha adelantado si presentará una contrademanda, aunque medios como Reuters ya habían informado en mayo de que OpenAI valoraba distintas opciones legales frente a Apple antes de que esta se adelantara con su propia demanda.
Lo que queda claro con este movimiento es que la relación entre ambas compañías —que hasta ahora convivía con la integración de ChatGPT en Siri y el resto de dispositivos Apple, algo que no se ve afectado por este litigio— tiene ahora un frente completamente distinto: dos gigantes peleándose no por software, sino por el futuro del propio hardware que llevamos en el bolsillo.






